Harley Quinn: De personaje de animación al empoderamiento femenino

Corría el año 1992, en los canales de animación de Warner Bros estaba triunfando la serie Tiny Toons (serie que rendía homenaje a todos los personajes clásicos de los Looney Tunes que estaba protagonizada por versiones similares y actualizadas de los mismos que eran sus sobrinos). Unos años antes, en 1989, también Warner Bros, había producido y estrenado uno de los mayores hits de la historia del cine, el Batman de Tim Burton, que estaba a punto de estrenar continuación, Batman Vuelve. Entre el equipo de artistas de la mencionada serie de dibujos estaban dos personas clave (entre otras) para crear la que está considerada la mejor adaptación de un personaje de cómic a otro medio, Batman: The Animated Series. Estos dos hombres eran Bruce Timm y Paul Dini.

Bruce Timm se encargaba de la parte gráfica cómo el director de arte de la serie, encargándose de diseñar al elenco de los personajes, además de dirigir varios capítulos. Paul Dini era uno de los guionistas de la serie. Estos dos nombres son los más reconocidos entre el público, además de por su excelente labor, por ser los creadores de uno de los personajes que han llegado a eclipsar incluso a Superman, Flash o Green Lantern. Hablamos de Harley Quinn, quien en los últimos años se ha convertido en uno de los pilares de DC Comics.

Harley Quinn es una variación de la palabra inglesa Harlequin, algo que se traduce gráficamente en una primera versión que es, literalmente, un Arlequin. Concebida inicialmente por Dini y Timm como una especie de ayudante/novia al personaje de Joker. Sus primeras apariciones eran un alivio cómico, donde el chiste recurrente era que ella estaba perdidamente enamorada del payaso del crimen a pesar de todos los golpes y gritos que él le daba. Tal era la devoción de ella hacía él que todo esa violencia física y verbal no le importaba. Harley Quinn quería que Joker estuviera orgullosa de ella, le servía ciegamente y le ayudaba a confeccionar cualquier tipo de loco plan para derrotar a la némesis del payaso psicópata.

Timm y Dini se dieron cuenta de varias cosas. La primera fue que habían creado un personaje con multitud de capas, y a cada nueva aparición de Harley Quinn esta iba enamorando más a los fans. Su importancia empezó a ser mayor, se expandió su personalidad y acabó incluso protagonizando varios capítulos. La segunda fue que habían creado un personaje que tenía una relación abusiva con un maltratador. 

En la serie de animación se daban ciertas pinceladas sobre el tema. Todas las que podían dar dentro de un producto que, aunque los adultos disfrutaban por sus cualidades técnicas y narrativas, en realidad estaba destinado a una franja horaria infantil. Harley Quinn dudaba en ocasiones de si su amor era correspondido, de si era feliz. Poison Ivy, otra villana con la que le unía una gran amistad, le animaba a abandonar esta relación. Cómo tristemente también pasa en la vida real, no es nada fácil salir de este tipo de conexión tóxica y ella siempre acababa volviendo con quien no la valoraba como persona y quien era la causa de sus problemas, Joker. 

La popularidad del personaje no dejaba de crecer, y aunque Harley Quinn no estaba aún dentro de la continuidad oficial de los cómics de DC, sí que aparecía en los cómics ambientados en la serie animada de Batman. En esta línea, Paul Dini y Bruce Timm se volvieron a juntar para crear una de las mejores obras sobre el personaje, y uno de mis cómics favoritos, Amor Loco.

Amor Loco es la historia de Harleen Quinzel, una psiquiatra joven y ambiciosa, la cual ya sufrió un previo abuso para conseguir su título, que entra a trabajar en la institución mental de Arkham, donde ella intenta crearse una reconocida fama al querer tratar a Joker. Aquí vemos cómo sus conversaciones irán por el camino inverso al que ella quería pues en vez de curar la mente del paciente, es éste quien hará que enferme la de ella haciéndola creer que hay sentimientos recíprocos y sembrando una idea: para que puedan estar juntos ella debe liberarlo. Harley Quinn, tiempo después, al ser ignorada por su “pastelito” decide rescatar uno de sus macabros planes abandonados para derrotar a Batman y llevarlo a cabo para sorprender a Joker. Esto hace que el criminal se enfurezca más aún con ella por ser capaz de ser mejor que él y superarlo en su propio terreno. Así que el villano golpea brutalmente a Harley Quinn, esta acaba ingresada en un hospital y mientras se plantea abandonar a su abusador recibe una flor con un mensaje de cariño del mismo. Detalle con el que la víctima vuelve a pensar que en realidad es culpa de ella y que Jokerl la quiere.

Timm y Dini recibieron grandes elogios por parte de la crítica especializada además de ganar los premios más importantes del medio, un Eisner y un Harvey a la mejor historia unitaria. Lo realmente valioso de esta historia, más allá del reconocimiento, es que se estaba hablando, bajo el prisma de coloridos héroes y villanos, de una problemática real. Una urgencia que seguimos arrastrando a día de hoy, y que es necesario que la ficción no ignore, para que quien esté dentro de una relación tóxica pueda coger fuerzas de flaqueza y salir de ella.

Pasaron los años, el personaje de Harley Quinn cada vez tenía más fuerza. Tuvo su serie propia, dónde ella abandonaba a Joker tras un intento de asesinato por su parte. Concepto interesantísimo pero que nunca se llegó a explorar lo suficiente. 

Su aparición en los aclamados videojuegos de la saga Arkham (Arkham Asylum, Arkham City y Arkham Knight) la volvió a poner en el candelero, pero más allá de contener apariciones variadas en distintos medios, parecía que el personaje se había estancado. Su pasado, sus condiciones de personaje distintivo e interesante estaban ahí, pero rara vez se utilizaban para hacerla crecer o expandir su carácter para llevarlo a nuevos terrenos.

En 2011 hubo un gran cambio editorial en la cúpula de DC, mediante el evento Flashpoint, en el que se reinició toda la continuidad. Los guionistas tenían vía libre (en su gran mayoría) para coger a cualquier personaje, liberarlo de su pasado, si querían, y trabajar con ellos desde cero. En este movimiento llamado New52 (debido al número de colecciones que aparecían nuevas) uno de los personajes que decidieron que debían explorar y poner en primera línea de fuego fue Harley Quinn. Además de colocarla en la serie grupal Escuadrón Suicida, en la que varios villanos trabajaban para el gobierno en misiones encubiertas para ganarse su libertad y redención, Amanda Conner al frente, junto a Jimmy Palmiotti, cogieron las riendas del personaje para actualizarlo a los nuevos tiempos y llevarlo a nuevos niveles.

En esta nueva etapa, Harley Quinn era un personaje mucho más disparatado y alocado. Era consciente de su condición femenina y feminista. Se había separado de su abusador y estaba rodeada de un buen núcleo de secundarios, en su mayoría mujeres. Algunos personajes poderosos como Power Girl (la prima de Superman en otro universo) o mujeres a las que Harley animaba a ser libres y únicas que la acompañaban en sus cruzadas. Esta nueva versión abogaba no solo por luchar por la diversidad y la liberación femenina, también lucha por causas sociales  y contra el heteropatriarcado, llegando a un punto en el número 25 de la misma serie en el que Harley, afrontando sus demonios, se encaraba contra el que en realidad es su mayor enemigo: Joker. Tras este enfrentamiento, que iba más allá de lo físico, Harley Quinn se liberaba definitivamente de su abusador, siendo una mujer libre y un ejemplo para sus lectoras más jóvenes.

Con este panorama, Warner Bros y DC estaban realizando una serie de adaptaciones fílmicas de las viñetas de la editorial, y conscientes del enorme potencial que estaba demostrando el personaje, lo incluyeron en la versión cinematográfica de Escuadrón Suicida. 

Más allá de comentar la multitud de defectos y problemas de producción de la película, que daría para un artículo entero, dentro de sus virtudes estaba el trabajo de Margot Robbie, una estrella en alza que había colaborado con Martin Scorsese (El Lobo de Wall Street) o Richard Curtis (Una Cuestión de Tiempo), quien supo entender al personaje y transmitió, a pesar de su look extremo, la vulnerabilidad y fuerza de la Harley Quinn de los nuevos tiempos. Cómo contrapunto, reducir la relación con Joker de un abuso machista a un simple enamoramiento por parte de ambos fue uno de los mayores errores de la traslación a pantalla grande.

A pesar de las malas críticas en general, la película recaudó alrededor de 700 millones mundiales, y el personaje de Harley Quinn volvió a salir reforzado, siendo de los más celebrado. No hace falta más que asomarse cualquier convención de comics o carnaval para ver la cantidad de gente que decide disfrazarse de la versión de Margot Robbie de Harley Quinn. La nueva etapa en viñetas no ha hecho más que crecer, incluso llegó a robar el Batman Day, día que DC le dedica anualmente a su personaje estrella.

También hay que recordar que varias películas de acción protagonizadas por mujeres empezaron a funcionar realmente bien en taquilla (Wonder Woman, Atómica o Capitana Marvel). Warner Bros no quiso dejar pasar la ocasión y entre todos los proyectos que tenía sobre la mesa le dio prioridad a uno protagonizado por la propia Harley. Por supuesto que la fama de Margot Robbie haya crecido desde entonces gracias a sus trabajos con Quentin Tarantino (Érase una vez… En Hollywood) y sus dos nominaciones al Oscar (Yo, Tonya, El Escándalo) ha sumado al interés de producir esta nueva película. 

Bajo el extraño título de Aves de Presa y la fantabulosa emancipación de Harley Quinn, ha llegado a nuestras carteleras un nuevo capítulo en la vida del personaje que nació como un secundario en 1992 y que ahora posee el estatus de personaje estrella. 

La película realmente no es un buen producto, aunque si uno muy entretenido. Una trama simplona que avanza a trompicones con reminiscencias a Snatch, cerdos y diamantes o Deadpool pero que tiene unas muy buenas escenas de acción, dirigidas y coreografiadas por el equipo que nos ha traído los dos últimos capítulos de John Wick. 

Lo que creo que hace bien la película y creo que es destacable, es conectar con nuevas generaciones, sea cual sea su género. Aunque es un producto destinado a ensalzar la figura femenina que nos recuerda que todavía nos queda camino que recorrer para llegar a la igualdad. La película en ese sentido no es muy sutil, ya que todos los personajes masculinos que aparecen no solo son negativos, sino que se presentan como violentos, con pocas luces o corruptos, siendo el empoderamiento femenino el que tenga que salvar el día. 

La película creo que hubiera funcionado mejor si el rol de villano, Máscara Negra, interpretado por un excesivo Ewan McGregor, hubiera sido el de Joker. Pero el intento de DC/Warner por hacer olvidar la muy criticada negativamente interpretación de Jared Leto sumado al fuerte impacto de la película en solitario protagonizada por Joaquin Phoenix, hace que el personaje tan solo sea nombrado en el film. 

Ya que esto va de liberarse de los demonios personales, opino que si Harley Quinn se hubiera enfrentado a la causa de su problema hubiera sido más interesante. ¿Quién sabe si es una carta que se están guardando para el futuro?

Otro factor que me parece importante es que, aunque el resultado no sea el mejor del mundo, en el género de la acción se debe seguir potenciando el papel de mujer como heroína. Es cierto que, en esta ocasión, los personajes tienen más corazón que resultado, y en su mayoría son clichés muy básicos. El personaje que busca venganza, la policía que no es  valorada en su comisaría o el personaje que busca su sitio. El guion tiene intencionalidad de presentar personajes grises y amorales. E insisto, aunque a veces no se consiga, es bueno que se trabaje sobre personajes femeninos en el género de la acción.

No quiero con esto parecer paternalista ni mucho menos, pero si hacemos una lista, tenemos una infinidad de personajes masculinos a quien admirar en el género. Desde Schwarzenegger, Stallone, Bruce Willis, Bruce Lee, Clint Eastwood, Charles Bronson, Wesley Snipes, Tom Cruise, Donnie Yen, Jackie Chan, Jean Claude Van Damme, Batman, James Bond, Indiana Jones etc… 

Por el otro lado, siempre se dice que antes de Wonder Woman ya existía este tipo de personajes femeninos. Sí, pero no era la norma. La realidad es que la lista no es excesivamente larga. Teniente Ripley, Sarah Connor, Pam Grier, Cynthia Rothrock, Michelle Yeoh o La Novia en KILL BILL. Por esto mismo películas como Aves de Presa donde  se explora el rol femenino de varias mujeres que han sufrido, desde la violencia, el abuso físico y mental, el desprecio de la sociedad o la ignorancia en su puesto de trabajo dan un golpe encima de la mesa, que se valen por sí mismas y se erigen como salvadoras de la corrupción y el crimen y salen victoriosas todavía son importantes y necesarias.

Pablo Cózar 

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