La belleza, la modernidad y el avance no entienden de polémicas o rumorología. La ciudad de Wuhan, trágicamente de moda por las terribles circunstancias actuales, es mucho más que su famoso mercado de productos marítimos y animales. Más allá del virus COVID-19, que azota nuestro país-, existe un auténtico latido que mantiene y vitaliza a la potencia emergente con más posibilidades del mundo.

Con más de 11 millones de habitantes y ubicada en la parte central de China, en su corazón palpita una belleza urbana en sintonía natural con sus raíces ancestrales. Fruto de la unión de tres poblaciones, naturalmente separadas por dos importantes ríos (Yangtsé y Han), e imponentemente coronada por su famosa Torre de la Grulla Amarilla (construida durante las batallas de los Tres Reinos y empleada históricamente para reuniones de pensadores y personalidades), se muestra agradecida al afortunado visitante que desee acariciar sus calles y deleitarse con la inefable sensación de su gallardía. Wuhan no entiende de estereotipos. Las pagodas y los templos se antojan como frescas perlas de tradición, repartidas entre océanos de arquitectura y luces de neón.

El verde, orografía e impertérritas edificaciones de diversas eras -a cada cuál más espectacular– dota a este enclave de Asia con una personalidad sin parangón. Pertrechada con las últimas tecnologías -y varios de los edificios más altos y espectaculares de Asia y del globo- en los casi 8500 kilómetros cuadrados que delimitan su horizonte; esta urbe respira nostalgia y bravura en cada centímetro.

Baluarte y regalo de China para el mundo

Si algo caracteriza a esta ciudad, es encarnar la actualidad china de una forma tan real como inesperada por la gente en general. China no es en su mayoría un país anquilosado ni maniatado a arquetipos de pobreza o escasez y austeridad técnica. Más bien todo lo contrario. Su evolución meteórica ha supuesto la génesis de conglomerados casi de fantasía, tan increíbles que deberían ser de visita obligada e imperdibles para todos. Un ejemplo de modernidad.

Wuhan, capital de la provincia de Hubei, por tanto, es un destino obligado para el viajero y el necesitado de conocer los mejores lugares del planeta. La Historia así lo confirma; nació con protagonismo, dada su situación y centralidad geográfica o geopolítica. Circunstancias que la han llevado a ser considerada el punto neurálgico dominante del centro de China. Queda patente en su papel y resultados, pues comanda aspectos tan importantes como la política, la cultura, la tecnología o el aspecto financiero de casi la totalidad del área central del territorio.

Para muestra un botón: pasear por Donghu, -hervidero de tecnologías avanzadas y telecomunicaciones- parece digno de una película futurista. Si habéis soñado con alguna forma o construcción posible, es probable que aquí la encontréis. Es habitual el espectáculo de luces e imágenes proyectadas sobre sus edificios (recientemente visible en el agradecimiento a los profesionales sanitarios). Nunca se acaban los lugares para ver en sus entrañas: el Teatro Han y su iluminación, la inefable universidad de la ciudad, ‘Beach Park’, o el ya archiconocido mercado de ‘Pinyin’ -con más de cincuenta mil metros cuadrados-, os dejarán huella como pocos lugares. Una hipnótica mezcla entre imponencia pretérita, vanguardia y majestuosidad.

La historia de Wuhan es la Historia China

Su protagonismo no es una mascarada, ni es baladí: en sus tierras llevan ocurriendo hechos absolutamente trascendentales para la nación desde hace más de tres mil años. Hechos que han conducido a constituir la historia actual del estado (como el Levantamiento de Wuchang en 1911 o la caída de la Dinastía Qing) hasta constituirse en la república que es hoy en día.

En el mapa de su piel tuvo emplazamiento la bautizada como Segunda Guerra sino-japonesa, que enfrentó -en el marco de la Segunda Guerra Mundial– a China y Japón. La batalla duró más de cuatro meses y se saldó con la rendición de las tropas invasoras del ejército imperial Japones.

Las orillas del río Yangtsé son testigos naturales de esta batalla clave, de las ocurridas en la parte del Pacífico. Y victoriosa. Cuyo resultado supuso una parte importante en el fruto de un conflicto que marcó la vida tal y como la conocemos.

Un lugar necesario en el historial de un viajero orgulloso

Dejando a un lado la densa historia, latente y palpable en las venas y torrente de sus calles, infinitos son los tesoros que este lugar guarda por descubrir. En este artículo apenas hemos arañado la superficie. La mejor manera de reunir la verdad, es andarla con nuestros propios pies. No desaprovechéis cualquier ocasión de descubrir la otra cara -casi oculta y arrastrada por el tópico- de la cultura china.

Alberto Castellar. Periodista y redactor de Agencia CocoGlobalMedia para MZMagazine. 2020

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